Emil.-
Rodé mis ojos ante el comentario estúpido de Lina, me abrí paso hasta entrar a su departamento, uno pequeño, escuálido y con prendas de ropa tiradas por todos lados, ¿no conoce el orden esta mujer?
— No lo invité a pasar –comentó cerrando la puerta detrás de mí. –dígame si no mato a la chica ¿entonces que hace aquí? Si busca información, perdió su tiempo ella no me dio casi nada.
— Puedes dejar de hablar por un momento –exigí con los dientes apretados. –me exasperas con tu cacareo, neces