Las armas están cargándose, los motores rugen, las miradas dicen más de mil palabras mientras se dirigen hacia el muelle donde se encontrarán con los hostiles que invadieron el territorio Romanova. Nicolay observa desde la sala, con los ojos oscuros, mientras Emily sigue cada movimiento en las pantallas, consciente de que su estrategia será puesta a prueba, pese a todo lo que se confesaron hace más o menos cinco horas.
El convoy avanza hacia el muelle, sesenta hombres bien entrenados al método