Emily no puede creer que una sensación de regocijo la recorra de manera tal que siga deseando experimentarla. Jamás, aparte del día que le disparó a Peta había tocado un arma de fuego, pero hoy, con Nicolay a su lado parece que no es peligroso o dañino. Se le antoja sexy y muy reconfortante.
—¿Todo bien? —le pregunta Nicolay al ver la sonrisa preciosa que tiene en los labios —. Parece que te ha gustado esta experiencia ¿O estoy equivocado?
—Es… extraño —sus cejas perfectamente arregladas se arr