—¡Tú! —Emily retrocede mientras Clara levanta el arma hacia ellos —. Pensé que estabas encerrada —ella pone los ojos en blanco.
—¿Realmente pensaron que los dejaría ir tan fácilmente? Por cierto, estúpida. Soy la dueña de esta mierda y tengo llaves de todo —dice Clara como si fuese una obviedad, apuntando directamente al vientre de Emily—. Gabriel es un romántico idiota. Yo, en cambio, soy mucho más práctica. Y lo más práctico para mi vida es que tú y ese bastardo que llevas dentro nunca salgan