La belleza húmeda de los manglares de la costa de Florida no es solo un factor climático; es una presencia física que se adhiere a la piel como un mantra. Emily Campbell permanece de pie en la terraza de la cabaña, observando cómo el sol comienza a ocultarse, tiñendo el agua de un rojo que le recuerda demasiado a la sangre de Vasela derramada en el camarote del carguero. Aun le cuesta creer que Ignasi la haya asesinado cortando su cuello. Pero lo que mas le asombra es que ahora ellos -Ignasi y