El camino de vuelta fue silencioso.
Las palabras de Ciro seguían resonando en mi cabeza. "La guerra entre los Cavalli y los Volkov. Y tú eres el principal eslabón."
No parecía referirse solo a haber visto el rostro del asesino de Matteo. Había algo más. Algo que él sabía y yo no.
El coche se deslizó por las calles estrechas de Nápoles. Las nubes seguían bajas y el cielo tenía ese color gris sucio que anuncia tormenta pero nunca termina de estallar.
Cuando llegamos a la mansión, Ciro se bajó sin