Llegó la mañana, pero no salí de mi habitación a nada. Estuve un buen rato sentada en la cama, mirando el sobre.
La nota seguía allí, arrugada, manoseada, leída una docena de veces. "Estoy más cerca de lo que crees." Había bajado al despacho ayer, precisamente para contárselo a Ciro. Para advertirle de lo sucedido. Pero habían pasado demasiadas cosas. La conversación con Enzo. La discusión. Las fotos de los Volkov. Alexei Orlov. Y al final, nunca se lo dije.
Ahora era de mañana y Ciro había des