(Narrado por Ciro)
La atrapé antes de que golpeara el suelo.
Su cuerpo cayó contra el mío sin fuerza. Demasiado liviano. Demasiado caliente.
—¡Viktoria!
No respondió.
La cargué en brazos y la llevé directo a mi cama. No pensé demasiado en ello. Era la cama más cercana y donde podía vigilarla personalmente.
La acosté sobre las sábanas negras mientras apartaba mechones húmedos de su rostro.
Tenía las mejillas encendidas.
La respiración rápida.
Saqué el teléfono y marqué al doctor Vitali.
—Don Cav