Mundo ficciónIniciar sesiónVendí mi virginidad para salvar a mi madre. Pero esa noche, el engaño cambió mi vida… y también la de él. **** Amelia nunca imaginó que terminaría envuelta en un plan turbio para reemplazar a una novia la noche de su boda. Con la promesa de cien mil dólares. Desesperada al ver la vida de su madre pendiendo de un hilo, aceptó acostarse con un desconocido, uno que creía que estaba tomando la primera vez de su nueva esposa en la Luna de miel. Él era Santiago Mondragón: frío, poderoso, y completamente engañado por la mujer que amaba. Amelia era solo una chica desesperada, dispuesta a darlo todo por salvar lo poco que le quedaba. Pero nada terminó ahí. Aquel encuentro dejó cicatrices... y una vida creciendo en su vientre. Meses después, Amelia ha logrado reconstruir lo que pudo. Es madre soltera, enfermera, y guarda un secreto que arde cada día: su hijo Ethan tiene un tipo de sangre tan raro que solo su padre biológico podría salvarlo si algo ocurre. Cuando intenta buscar ayuda, desata una cadena de traiciones, y muertes que la obligan a cambiar de identidad. Con el apoyo inesperado del hijo de una de sus enemigas, Amelia se infiltra en la casa de los Mondragón bajo una nueva apariencia. Pero el destino tiene un retorcido sentido del humor: Santiago está en silla de ruedas, amargado y peligroso. No la reconoce. No sabe que fue ella. Y lo peor… no sabe que es padre. Ahora, Amelia deberá mantener su doble vida, proteger a su hijo, descubrir la verdad detrás del incendio que cambió todo… y enfrentarse al hombre que alguna vez la tuvo sin saber quién era en realidad. ¿Podrá la mentira que los unió convertirse en la verdad que los salve?
Leer más—Enzo, no puedes estar peleándote con todos los niños del colegio, —suelta el Don mirando serio a su cachorro de once años.
—Se lo merecían, —murmura mirando hacia la puerta donde detrás de esta se encuentran sus hermanos escuchando la conversación, Leonardo sabe que sus cachorros están allí. Puede olerlos y escuchar sus corazones latir, gruñe para ponerse de pie y agrande zancada ir hasta esta y abrirla dejando al descubierto a los intrusos.
—Entren, ahora, —ordena y estos con sus cabezas agachada ingresan a la oficina, Donato sujeta la mano de su pequeño hermano Dantes y todos se quedan quietos para escuchar lo que dirá su padre—¿Quiero que me cuenten que paso? —No es la primera vez que los revoltosos gemelos terminan en peleas con otros niños.
—Un niño de curso superior estaba molestando a otro más pequeño, no me gusta que maltraten a las personas por tener alguna discapacidad, —Leonardo arquea sus cejas mientras mirada a Enzo que tiene su ceño fruncido disgustado por lo que sucedió.
—¿Qué le hacia ese niño? —Se arrodilla frente a Enzo mientras lo hace levantar su rostro para que lo mire directo a los ojos.
—Se burlaban porque es muy pálido y tiene ojos de diferentes colores —murmura, —el niño lloraba y el brabucón no paraba de insultarlo.
El Don asiente.
Aunque se siente orgulloso de su hijo y la manera en que Kara lo está educando no puede apoyar que se pelee con otros.
—Mira Enzo, estuvo bien que quieras intervenir en este tipo de cosas, pero lo que no es correcto es que golpees a otros porque te volverías igual que ese chico que estuvo burlándose de aquel niño, —comenta. —Si algo así vuelve a suceder debes hablar con Torney la directora y ella se hará cargo de la situación ¿Entendido? —Mira a sus cachorros que asiente para luego mirar a su hijo mayor el cual murmura un ‘‘Está bien’’—Vayan hacer sus tareas, mañana iremos con el tío Fer, —anuncia y esto sonríen para salir de la oficina.
(…)
—Leo, —Kara entra a la oficina encontrando a su alpha mirando por el gran ventanal que tiene en esta, se acerca y lo abraza desde atrás—¿Qué haces? Estuve esperando por ti desde hace rato, —comenta.
—Deberías estar dormida cachorrita, —se gira para mirarla a los ojos—Estoy ocupado con el reforzamiento de la frontera.
Kara suspira.
—Sabes que no me gusta dormir sino estas a mi lado, —el Don sonríe mostrando sus perfectos dientes blancos.
—¿Segura que solo es por eso? —Ronronea.
Kara hace un puchero el cual este besa con mucha ternura.
—¿Qué paso con los niños?
—Enzo peleo en la escuela, pero ya resolví el asunto, —murmura, Kara arquea sus cejas y antes de que pregunte el Don aclara—Lo trate bien, —anuncia y esta asiente.
—Vamos a la cama, —pide pasando sus brazos por el cuello del enorme hombre.
—Necesito terminar lo que estoy haciendo aquí, —Kara deja salir un suspiro para luego mirarlo con su ceño fruncido.
—Llevas dos días sin dormir a mi lado, solo entras a nuestra habitación a cambiarte de ropa y ducharte, ya casi ni duerme ¿Pasa algo? —El Don niega pero la loba sabe que algo oculta—Vamos a la cama.
—Kara, —suelta serio, pero esta sabe cómo persuadirlo.
Desata su bata quedando desnuda frente al mayor, se arrodilla y con agilidad desabrocha su pantalón para bajarlo junto a su bóxer dejando a la vista el miembro del Don que se cruza de brazos, pero sus oscuros ojos le dejan en claro a la loba que está deseoso de que continúe. Lo toma con ambas manos y lo acaricia hasta tenerlo erecto entre ellas.
Leonardo se remueve esperando por más.
—¿Entonces no vas conmigo a la cama? —Cuestiona curiosa, el Don sabe que si su respuesta es negativa la cachorrita lo dejaría caliente, gruñe para hacer que la loba se ponga de pie y cargarla, se desviste para salir de la oficina desnudo hacia su habitación donde coloca a Kara en el centro de la cama—Buena elección, —murmura con una sonrisa que es borrada por una expresión de total satisfacción cuando Leonardo llena su interior en una embestida.
—Cachorrita, no juegues con fuego porque te quema y sabes que no dudare en consumirte completa, —ronronea moviéndose lento mientras apoya su peso en sus antebrazos, frota su nariz con la de la loba mientras que sus ojos toman el color de su forma animal—Mía.
Capítulo 131Final...Clarisa tenía el arma apuntándome directo a la cabeza, tenía que ser mucho más astuta o ella acabaría con mi vida. En sus ojos me di cuenta que estaba en algún tipo de crisis, podría ser en un brote psicótico, Clarisa no estaba bien de la cabeza, creo que toda esta situación con su marido, la había alterado mucho másYo sabía que si daba un paso en falso podía apretar el gatillo sin pensarlo.—Clarisa —le dije en voz baja, intentando mantenerme un tono conciliador —. Bájala, no lo hagas. Ya todo terminó. No tienes que arruinar tu vida queriendo acabar con la mía, la policía está aquí y te va a atrapar.Ella empezó a llorar, aunque su rabia no disminuía, lloraba con una desesperación que sonaba a dolor. —¡Cállate! Te odio, Luisa. Te odio con todas mis fuerzas. ¡Tú me quitaste todo! Incluso el cariño de Clara… ¿Sabías eso? Siempre la procuré desde la distancia, aunque no pudiera estar con ella. Pero por tu culpa también me rechazó. ¡Hasta mi hija me odia por ti!
Capítulo 130Narra LuisaMe puse muy nerviosa en cuanto él me hizo aquella proposición, por su mirada sabía que no era un chiste y más bien era una realidad. —No es momento para jugar, los vinimos a hablar de negocios y creo que estamos distrayendo el tema.—¿Tú crees que un hombre como yo juega? Para mí lo más importante es que mi palabra tenga valor, Por supuesto que vamos a hablar de nuestra sociedad, pero si estoy de buena suerte, lo hablaremos en la cama.Lo miré directamente a los ojos para demostrarle que no sentía miedo, y también para exigir respeto.Le deje claro que yo estaba casada con Santiago y que no pensaba tener ningún tipo de relación con otro hombre. El Búho no reaccionó bien, no estaba acostumbrado al rechazo, obviamente estaba acostumbrado a que las mujeres se deslumbrarán por todo lo que podía ofrecerle.Se levantó con el ceño fruncido, y con una actitud ruda, me dijo que nadie se atrevía a decirle que no.—Siempre hay una primera vez, mi respuesta es NOMe aga
Capítulo 129Narra Luisa...Habíamos tomado la decisión más arriesgada de todas: infiltrarnos en la organización para acabar de una vez por todas con Clarisa. Ya no se trataba solo de defendernos, era cuestión de atacar, de usar sus mismas armas para detenerla.Lo único que me importaba era que mi familia pudiera estar a salvo, que todo lo que habíamos construido no terminara destruido por la obsesión y la maldad de una mujer que nunca supo lidiar con el rechazo.Clarisa me había demostrado que no estaba en sus cabales, desde que la conocí investigue toda su historia en el psiquiátrico lo supe, pero ahora era mucho más peligrosa porque tenía poder, tenía que ser mucho más inteligente que ella y no permitir que esta situación me llevara al límite.Isabel estaba aterrada, ella era la más asustada con todo lo de la infiltración. —¿Y si no podemos con esto, Luisa? ¿Y si nos descubren?Yo la abracé y le supliqué de mil maneras que se calmara. —Si no lo hacemos, Clarisa seguirá atacando.
Capítulo 128Intenté explicarle a Clara lo que había pasado, Le conté la verdad: la pelea en el bar, lo borracho que estaba, cómo Ximena apareció en ese momento de debilidad y cómo me dejé arrastrar por un error que jamás volvería a cometer, Pero ella no quiso escucharme.—Siempre supe que Ximena seguía en tu vida —me dijo con lágrimas en los ojoss—. Siempre dudé si de verdad la habías dejado atrás tu historia con ella, Y ahora lo confirmo: ella siempre será parte de ti, de tu pasión y de tus fantasías.Me dolió que ella pensara que Ximena aún era importante para mí—¡No! Clara, entiéndeme. Fue un desliz, un error, aunque sé que no tengo una justificación, Ella no significa nada y tú eres lo más importante de mi vida.Ella me miró con tristeza, sé que esa mirada era más de decepción que de otra cosa. —Tus palabras no borran el video. Tus acciones hablan más fuerte que tus promesas, por favor vete no te lo quiero repetir de nuevo.Me quedé en silencio. Entendí que para ella Ximena no
Último capítulo