Capítulo 8
Podía verlo en sus ojos. Estaba furioso, la rabia le hervía en la sangre, sus venas estaban marcadas.
—¿Quién es ese hombre? —volvio a preguntar, apretando la mandíbula—. ¿Es el padre de tu hijo? ¿Regreso para enredarte para que regreses con el?
El corazón me dio un vuelco, tenía míedo de que me relacionara con la venganza hacia Isabel
—No tiene derecho a preguntar eso. No es asunto suyo, es mi vida privada.
Se inclinó hacia adelante, los ojos ardiendo de celos.
—Respóndeme, si no ti