—No creo que eso sea asunto tuyo.
—Tal vez. ¿Es por su dinero? —dice al tiempo que enarca una ceja que ya estaba ridículamente levantada. ¡Bótox!
—No me interesa la riqueza de Nick —respondo tajantemente. ¡Estoy enamorada de él!
—No, claro que no. —Se acerca a la salida, con aire relajado y arrogante, y se gira hacia mí de nuevo, con una cara igual de fría que su voz—. Te lo advierto, Addison. Nick no es la clase de hombre con el que una deba plantearse un futuro.
La miro directamente a lo