—Mueve el culo hasta aquí —dice reforzando la orden con un movimiento de cabeza.
Dejo caer los hombros ligeramente. Acabaremos antes si le doy lo que quiere y desaparezco de su vista. Llego hasta él y me esfuerzo al máximo por no poner buena cara, aunque fracaso estrepitosamente.
—Dame un beso —ordena con las manos en los bolsillos. Me pongo de puntillas, acerco los labios a los suyos y me aseguro de que no sea un simple pico. Él no responde—. Bésame de verdad, Addison.
Mi tibio intento po