Sin duda el beso quería decir: «Mira lo que te estás perdiendo». Y ha funcionado.
—¿Cuántos años tienes, Jesse? —grito.
Él se gira y sigue caminando de espaldas con una media sonrisa en los labios.
—Veinticuatro.
Yo dejo caer los hombros y emito un largo suspiro de frustración.
—¿Cuántas veces tengo que preguntártelo hasta llegar a tu edad real?
—Bastantes.
Se levanta un poco las gafas y me guiña un ojo antes de volverse de nuevo y seguir alejándose con sus andares sexy. Todo lo que h