—Dan, no pasa nada. Estoy bien. Vete —replico. Luego miro al resto del grupo—. Váyanse todos, por favor.
Pero nadie se mueve.
Nick me sujeta con más fuerza.
—¡¿Qué coño crees que voy a hacerle?! —grita—. ¡Esta mujer es mi vida!
Me echo atrás ante su fiera declaración, igual que los demás, igual que Dan. Si soy su vida, ¿dónde carajo se ha metido estos cuatro días? ¿Por qué me ha follado como si no fuera más que un objeto? ¿Y por qué le ha metido mano a otra en el bar? Me suelto y doy un paso at