—¡Apártense! —grito empujándolos para poder pasar.
Me dirijo a la pista de baile y no tardo mucho en encontrar lo que busco. Recibo muchas ofertas cuando me levanto el bajo del vestido, pero no voy a elegir a cualquiera. Contemplo unos segundos la selección y me decanto por un hombre alto, moreno y de ojos azules. Está muy bueno. No me planteo que me rechace. Me acerco a él, le dejo que me vea bien y le paso la mano por el cuello. Me acepta encantado, me mete la lengua en la boca sin dilación y