Con los ojos fijos en los suyos, empiezo a desabrocharle el botón del pantalón y mis nudillos rozan su sólida erección provocándole una sacudida.
Cierra los ojos con fuerza. Le bajo la cremallera lentamente, deslizo la mano por dentro de sus bóxeres y me abro paso a través de la masa de pelo oscuro.
Se estremece y levanta la mirada hacia el techo. Los músculos de su pecho se contraen y se relajan y no puedo evitar inclinarme hacia adelante y pasarle la lengua por el centro del esternón