He puesto a Nick White en su sitio y me he ahorrado tener que sentirme tremendamente culpable otra vez.
Debo ignorar este terrible dolor de estómago, porque reconocerlo sería como admitir a gritos ante mí misma y ante Nick que... sí, yo también lo siento.
Al otro día salgo de la casa y me sorprende ver las llaves de Tiny en una de las masetas y mi hermoso auto aparcado en la acera. Ya no tendré que sufrir sin el.
No he pegado el ojo en toda la noche por no dejar de pensar en Nick y todo lo