Capítulo 191

Le tomo la muñeca con cuidado y la levanto; me cuesta: su brazo pesa mucho. Me las apaño para ponerlo bien y esposarlo a la cabecera de la cama. Luego doy un paso atrás para admirar mi obra. Me ha salido de perlas. Aunque se despierte, ahora ya no va a ir a ninguna parte.

Recojo el otro par de esposas y rodeo la cama hasta el otro lado. Tengo que arrodillarme sobre el colchón para llegar a su brazo, pero ahora ya no me preocupa tanto despertarlo porque al menos le he inmovilizado uno, aunqu
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