Tentador.
MILA.
Giré de inmediato hacia el Capitán con los ojos abiertos de par en par, por la impresión de lo escrito.
—¡¿Bombón?! —solté incrédula.
Él soltó una carcajada, de esas que llegan al estómago, y tuvo que apoyar una mano sobre su vientre para recuperar el aliento.
—Esto te divierte demasiado, ¿cierto? —le cuestioné, luchando contra la mezcla de vergüenza y ternura que me provocaba la versión de "mí misma" que el Capitán estaba creando.
—Es un meloso irremediable —dijo cuando logró