Prisión de oro.

Mila

No podía enfadarme con él; simplemente, no tenía el derecho. Como única respuesta, busqué sus labios en un beso que sabía a despedida.

—Es imposible estar molesta contigo —susurré al romper el contacto, sintiendo el peso de mis propias mentiras.

—Supongo que eso es tener suerte —respondió con una sonrisa melancólica, sellando la frase con un beso breve, casi temeroso de dejarme ir.

Subimos a mi habitación para recoger el equipaje. Antes de cruzar la puerta, mis ojos se desviaron hacia el tocador: recordándome la prótesis que hice de mi engaño. La guardé con movimientos ágiles, en una de las maletas antes de salir, alcancé a Sandro justo cuando empezaba a bajar las escaleras.

No habíamos terminado de descender cuando la puerta principal se abrió. Mi hermana entró acompañada de los niños, y el aire de la casa cambió instantáneamente.

—¿Ya te vas de nuevo, tía? —preguntó mi sobrino. Su rostro, antes radiante, se ensombreció de golpe.

A su lado, mi sobrina ya preparaba
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP