Medio temporal.
MILA
Lía se detuvo a mi lado frente al tocador, deslizándose en mi espacio personal con la elegancia de una serpiente. Se tomó su tiempo para retocar su labial, ignorándome hasta que el silencio se volvió denso.
—Imagino que ser la esposa de Lucio Montessori debe conllevar una presión insoportable —soltó de pronto, estudiándome a través del reflejo del espejo con ojos calculadores.
—No tanto como ser una Abramovich —refuté de inmediato, sosteniéndole la mirada sin parpadear.
Era innegab