Bombón.
MILA
Salí del edificio, con Tony abriendo el camino y el Capitán caminando pegado a mi costado. Un nudo de ansiedad se instaló en mi estómago mientras sostenía mi teléfono; leer los mensajes que el Capitán le había enviado a Sandro y Nahía en mi nombre me provocaba bilis.
“Claro que te extraño, bombón; muero por verte.”
Ese mensaje en particular, dirigido a Sandro, me sacó de quicio.
—¡¿“Bombón”?! ¿En serio? —inquirí, mi voz cargada de asombro e indignación. Me detuve en seco, clavando