Capítulo 30

El sonido del ruido la despertó. Hugo no estaba a su lado, Iris se sentó en la camilla, mientras sostenía su cabeza por el ligero dolor que seguía punzante. El ruido de unas voces se hacía cada vez más cercano, y escuchó como una enfermera hablaba en voz alta pidiendo de bajarán la voz.

—¿Está ahí? Queremos verla —esa voz era imposible no reconocerla. Era Theo.

—No pueden entrar todos a la vez —les advirtió la enfermera.

—¿Por qué no? —respondió Max.

—Porque no es un espectáculo, es una pacient
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