Aunque el cielo parecía caer sobre ellos, ninguno de los dos les dio importancia. La cercanía de sus cuerpos, era lo suficientemente caliente, para que el frío les arrebatara aquel momento. Hugo se fue alejando poco a poco, hasta poder verla de nuevo. Ambos completamente empapados por el agua, si una persona era capaz de sumergirse en los ojos de alguien más. Hugo podría dar testimonio de ello.
Los ojos azules de Iris estaban más azules que nunca, y Hugo solo pensaba en que el azul del cielo ha