El ruido de la alarma espantó a Iris; aquel nefasto sonido la había despertado. Por suerte, contaba con más de dos horas para alistarse e irse a trabajar, aunque estaba tentada de quedarse en la comodidad de su cama. Intentó levantarse, pero una mano la tenía rodeada, sujetándola con fuerza contra el cuerpo de alguien más. Estaba tan acostumbrada a dormir sola que había olvidado que dormía con Hugo. O eso habían intentado, porque después de la noche que habían tenido apenas habían dormido dos h