Iris se había levantado más temprano de lo habitual, ya que la ola de calor se había vuelto más intensa. Se dio una ducha larga, y cuando salió del baño, empezó a sentir el sudor cubriéndole la frente de nuevo. Entró rápidamente en su habitación y encendió el aire acondicionado. Al sentir el alivio del aire frío, se relajó un poco. Buscó su ropa y la extendió sobre la cama.
Daba vueltas de un lado a otro, inspeccionando que no se le fuera a quedar nada. Cuando salió lista de su habitación, obse