Hugo apartó la manta de un solo tirón e Iris se colocó encima de él. Hugo la besaba con urgencia, sus manos recorriendo la curva de su espalda hasta aferrarse a su cintura. Iris dejó escapar un suspiro contra su boca antes de entrelazar los dedos en su cabello, jalándolo suavemente para acercarlo aún más.
—No sabes cuánto he esperado por esto —murmuró él, su voz áspera por el deseo contenido.
Iris sonrió contra sus labios.
—Ya no tienes que esperar —le aseguró.
Sus cuerpos se encontraron en una