Serethia no supo en qué momento habían abandonada la ducha para acabar en la cama, ni cómo habían terminado en una posición que le parecía aún más indecorosa… Pero tampoco le interesaba pensarlo; el calor del cuerpo de Alec contra el suyo la desarmaba por completo, como si todos sus pensamientos escaparan antes de poder hilarlos de forma lógica.
Trató de contener sin éxito un gemido, aferrándose con fuerza a los cabellos oscuros que estaban entre sus dedos, mientras su cuerpo se arqueaba bajo u