Desperté con un peso cálido a mi lado y el alma enredada en caos.
Aiden seguía inconsciente. Su respiración era lenta, pausada, pero estaba ahí. Constante. No como anoche, cuando pensé que se me iba. Que el Alfa invencible, el mismo que me hacía desear y odiar en la misma respiración, se me moría entre los brazos.
Me senté a su lado y lo observé. Tenía el ceño levemente fruncido, incluso dormido. Como si estuviera peleando algo en sus sueños. ¿Conmigo? ¿Consigo mismo? ¿Con los fantasmas que car