El temblor no se detuvo.
Ni siquiera después de que la bruma retrocediera un palmo.
Ni siquiera después de que Selira sonriera como si hubiera ganado una guerra.
Ni siquiera después de que el hermano caído se aferrara a ella como un niño perdido.
El valle seguía temblando.
Lyra lo sintió primero.
Un estremecimiento que le recorrió la columna como un dedo helado.
Kaelys dentro de ella se tensó.
“Algo se ha roto.”
Lyra tragó saliva.
—¿Qué significa eso?
“Que el valle… está sangrando.”
Lucian dio