La luz que salió del templo no fue luz.
Fue un rugido silencioso.
Un viento sin aire.
Un latido sin corazón.
Lyra sintió que la joya en su pecho se encogía como si quisiera esconderse.
Kaelys gritó dentro de ella, no de miedo… sino de reconocimiento.
“No…
No puede ser…”
Lucian sintió que la semilla del espíritu ardía como si quisiera escapar de su cuerpo.
El dolor fue tan intenso que cayó de rodillas.
Kaelthar se cubrió el rostro con el antebrazo, pero la luz atravesó su piel como si fuera tran