La culpa se arraigó en el alma de Lyra, consciente de lo que Lucian debía estar sintiendo.
Lo sabía, y aun así le agradecía en silencio, sintiéndose responsable por todo lo que estaba ocurriendo.
El Quebrantador era un espíritu apabullante, capaz de someter por seducción o por tortura.
Su alma lo había sentido: sus llamas, su peso, su hambre.
Ella y Kaelys habían tenido que luchar contra aquella entidad que disfrutaba flagelar.
Y había algo peor: Lyra no había estado sola.
Había tenido a Kaelys