Lyra sintió un escalofrío.
Uno que también recorrió a Lucian, quien se dio cuenta de lo que había hecho y, por un segundo, se llenó de horror. En su desesperación, logró recuperar el control de su mente… apenas.
Ronan dio un paso adelante, con una sonrisa que apenas podía contener.
—¿Sabes qué es lo más hermoso de esto? —dijo, mirando a Lucian de reojo—. Que no importa cuánto corras, cuánto llores, cuánto te golpees… El Quebrantador siempre gana. Nació para eso. Para tomar hombres como tú. Homb