Los espejos comenzaron a parpadear, uno tras otro, como si el valle estuviera perdiendo la paciencia, como si cada superficie reflejante contuviera un corazón propio que latía con desesperación.
Las imágenes se aceleraron, volviéndose borrosas, violentas, imposibles de asimilar en un solo vistazo, como si el tiempo mismo hubiera decidido desbordarse.
Kaelys liberando pueblos.
Azerion quemándolos después, reduciendo a cenizas todo lo que ella había intentado salvar.
Kaelys abrazando a sus descen