El alba emergió con un murmullo de plateadas caricias. La manada Volkov despidió el claro sagrado bajo el resplandor de la primera luna menguante tras el júbilo. Kaeli y Daryan, junto a sus aliados de Riven, Aelthorn y la Casa de las Sombras Suaves, comenzaron el descenso por el sendero de raíces doradas. A lomos de su forma lupina, la manada corría sin descanso, llevando con ellos a la pequeña Flor de Luna arropada en pieles, sostenida en el lomo flexible de Kaeli-loba. Nadie necesitaba cabalg