La luna se alzaba plena y redonda, un faro de plata que iluminaba el claro sagrado donde la manada Volkov y sus aliados habían construido un santuario vivo en honor a Flor de Luna. Tras el choque final con Cael —el antiguo consejero caído en penumbra—, el claro vibraba con la tensión de la sangre reciente y el juramento renovado. Las raíces habían abierto un hueco en la hoja para dejar caer la sangre de los guardianes. Ahora, era el turno de Cael de enfrentar su redención.
Nerissa, aún en forma