Capítulo 36

El fuego dorado ardía en el centro del jardín.

Las raíces se alzaban como columnas vivas.

Las piedras lunares vibraban con una intensidad que hacía temblar el suelo.

Y la manada… no se movía.

No por miedo.

Por éxtasis.

Kaeli aún sostenía el rostro de Daryan entre sus manos.

La marca recién trazada brillaba como si cantara.

—¿Lo sientes? —susurró ella.

—Como si mi cuerpo ya no fuera mío —respondió él—. Como si tú estuvieras en cada parte de mí.

*

Neyra se acercó, con los ojos húmedos.

—No sabía
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP