8• Lo haré.
No podía creer lo que acababa de escuchar.
¿Un hijo?
Por un segundo pensé que había entendido mal, que el ruido del avión había distorsionado sus palabras. Pero no. Dean me miraba con esa calma inquietante que me revolvía el estómago, como si acabara de ofrecerme algo tan simple como una taza de café.
Un hijo.
Mi hijo.
Tragué saliva, intentando que no se notara el temblor en mis manos. No podía aceptar algo así. No podía traer una vida solo para entregársela, ni siquiera por Celine. Por mucho q