17• Maldita sea, respira.

Dean seguía presionando su pecho, una y otra vez, con desesperación.

—Vamos, Mia… —murmuró entre dientes, empapado, con la voz rota—. Vamos, maldita sea, respira.

Allegra sollozaba detrás de él, temblando, con las manos cubriéndose la boca.

Dean no respondió. Su respiración era errática, el rostro tenso, los ojos vidriosos. Seguía intentando reanimarla, una y otra vez, como si su insistencia pudiera obligar al cuerpo de Mia a obedecerle.

Yo los miraba sin moverme. No podía. Sentía un vacío extr
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App