Mundo ficciónIniciar sesiónClara colgó dos camisas en el balcón sin saber que alguien la observaba desde la acera de enfrente.
Era sábado por la mañana y el barrio tenía ese ritmo lento de los fines de semana sin urgencia: el panadero bajando la persiana de su local a media asta para ventilar el horno, un vecino lavando el auto con una manguera que perdía presión cada pocos segundos, dos niños compitiendo por quién llegaba primero a la esquina con una bici







