El edificio entero se quedó sin luz poco después de las nueve, justo cuando Leonardo terminaba de ayudar a Clara a ordenar unas cajas en la habitación pequeña, y la tormenta que llevaba toda la tarde amenazando finalmente rompió sobre la ciudad con una violencia que hizo temblar los vidrios de las ventanas.
—Voy a revisar el tablero —dijo Leonardo, sacando el teléfono para usarlo como linterna.
—No sirve de nada. Se corta seguido en este edificio cuando llueve fuerte. Vuelve solo, a veces en mi