Mundo ficciónIniciar sesiónSinopsis Avril es una mujer curvy de 22 años que toda su existencia a sufrido burlas por su peso, su autoestima está en un 5% y su alma está rota porque ha muerto el único familiar que le quedaba. En medio de su más grande dolor, conoce a Nickolae, un hombre fascinante con el que pasa una noche de puro placer. Pero al día, él se va a escondidas. Semanas después, se vuelven a ver, cuando Avril conoce a su padre y este le presenta a Nickolae como su hermano. El shock deja a ambos destruidos y aunque rápidamente descubren que no lo son, que solo son hermanastros, este secreto entre otros, lleva a Avril a una guerra con la esposa de Nick, y otra guerra por la herencia con la esposa de su padre, y a Nickolae, lo lleva a muchos conflictos con su primo Derian, por el amor de Avril. Un amor secreto porque para todos Avril y Nick son hermanos. ¿Podrán Avril y Nick lograr estar juntos después de tantas adversidades, mentiras, traiciones y secretos terribles que los van destruyendo poco a poco?.
Leer másLondres
La lluvia cae sin piedad sobre el cementerio, como si el cielo mismo llorara la partida de doña Rocío Suárez. Su nieta, Avril Velázquez, se queda sola frente a su tumba, sus lágrimas se mezclan con lel agua que baja por su voluptuoso cuerpo. Hace apenas unas horas que su abuela exhaló su último aliento en la pequeña habitación del apartamento que compartían. Entre lágrimas y manos temblorosas, su amada Rocío, le entregó un sobre sellado. "Ábrelo cuando estés lista, mi niña. Pero no esperes demasiado… La verdad duele, pero libera ".—Le susurró antes de cerrar los ojos para siempre. Avril, aprieta la carta dentro de su bolso desgastado. Todavía no puede leerla. En estos momentos nada importa, el dolor por perder al único ser que le quedaba es tan fuerte que siente que muere lentamente. No se quiere mover del lado de su amada Rocío. Solloza sin control, abrazándose a sí misma, sintiéndose más sola que nunca. Jorge, su novio de dos años, ni siquiera apareció en el entierro. “Tengo trabajo, gorda. Tú entiendes".–Le dijo por mensaje. Está completamente sola. Desde la distancia, un hombre observa la escena. Acaba de dejar un ramo de lirios blancos sobre una de las tumba, la de un nombre que juró no volver a mencionar, que cuya muerte aún le quema el pecho como ácido, pero no puede dejar de ir a visitar su tumba. El llanto de la mujer es tan intenso, que la lluvia no lo opaca. El vestido se le pega a su cuerpo voluptuoso, ese cuerpo también a llamado su atención. Algo dentro de él se mueve. No es sólo compasión. Es reconocimiento. Esa forma en que se abraza, como intentara sostener los pedazos de sí misma, le recuerda su propio dolor. Se acerca a ella con pasos firmes, su traje oscuro empapado, el cabello castaño oscuro pegado a la frente y sus ojos verdes intensos fijos en ella. –Señorita… —su voz es grave, profunda—,no puede quedarse aquí. Se va a enfermar.—Avril levanta la mirada. Sus ojos color miel, enrojecidos por el llanto, se encuentran con los de él. Al instante, todo a su alrededor se detiene, la lluvia cae con lentitud, el aire desaparece, sus latidos se ralentizan. Él es alto, de hombros anchos, mandíbula marcada y una presencia que irradia sensualidad y poder absoluto. Avril, nota la forma en que sus labios carnosos se entreabren ligeramente y cómo sus cejas gruesas se fruncen con genuina preocupación— –Yo… estoy bien.—miente, con la voz totalmente rota— –No lo estás.—responde él suavemente. Extiende su chaqueta cuero sobre los hombros de ella—,soy Nickolae. Ven. Te invito algo caliente. Solo para que no te resfríes. Mi auto está cerca.—Avril quiere negarse, pero el frío cala sus huesos y la soledad es insoportable– –Soy Avril y no debo aceptar la invitación de un extraño. –Prometo que no soy un asesino. –Justo lo que diría uno.–Nick sonríe. Tenia tanto tiempo sin hacerlo que él mismo se sorprende— –Sí, tienes razón, ¿qué puedo hacer para demostrarlo?, puedes tomarle una foto a mi documento de identidad y se lo envías a alguien.-dice con simpleza. Avril traga grueso al recordar que no tiene a nadie. La única que le habla de sus compañeras de estudios es Jimena y no va molestarla- –Acabo de darme cuenta de que soy la victima perfecta, no tengo a nadie para eso, así que si quiere asesinarme este es lugar perfecto.-Por alguna razón que desconoce, él, vuelve a reír— –Solo quiero sacarte de aquí porque sé lo que se siente estar donde estás. –Entiendo y gracias, acepto ir, pero iremos a mi departamento, está cerca y tengo cuchillos allí. —Él asiente riendo y guiándola hacía el lugar donde está estacionado el carro. Al llegar, el departamento que Avril compartió con su abuela está en silencio, cargado de recuerdos. Nickolae espera en la sala mientras ella se quita la ropa mojada. Avril, camina hacia la sala con una bata para Nick en las manos. Él está de pie junto a la ventana, mirando la lluvia. Se gira, la observa detenidamente. "¡Dios!, . Es hermosa". Piensa. Sus curvas no se esconden; proclaman sensualidad en su máximo esplendor. La forma en que la blusa se tensa sobre su busto, la redondez de sus nalgas al voltear a servirse un vodka, le hace sentir un calor primitivo de inmediato— –¿Quieres algo de tomar?.—pregunta ella, nerviosa—. Tengo… vodka. No soy de whisky. –Vodka está perfecto.—responde él con una sonrisa que hizo que las rodillas de Avril temblaran inmediatamente- -Bien, mientras sirvo los tragos puedes ponerte esta bata para que estés más cómodo, yo pondré la ropa a secar.-Él asiente. Así lo hacen. Después de unos minutos, se acomodan en el sofá. Un trago. Dos, cinco, diez. La conversación fluye con una facilidad sorprendente. Él habla poco de sí mismo, solo dijo que perdió a alguien importante. En cambio ella, entre lágrimas y risas amargas, le cuenta de su abuela, de la soledad, de cómo el mundo siempre la ha mirado como "la gorda nunca es suficiente". Nick la escucha con mucha atención mientras lucha con unas ganas devoradoras de besarla, es deseo ligado a la admiración. Ella no puede dejar de notar sus manos grandes, su pecho musculoso, esa voz ronca que le eriza la piel, su cabello castaño se pega a su frente de una manera tan sexy que la hace humedecerse. La tensión sexual crece como una tormenta. Una mirada prolongada. Una risa compartida. Él roza su mano al servir otra copa. Avril siente un escalofrío— –No debería… —susurra cuando Nick se inclina más cerca- –Quiero besarte.—Le dice él, con una honestidad tan cruda que la deja sin respiración—. Desde que te vi bajo la lluvia.–Ella niega pero él... la acerca a su boca, siente su cálido y delicioso aliento... El beso es puro fuego. Sus labios se encuentran con un hambre voraz de deseo, pasión y desenfreno. Las manos de Nick le recorren su cintura, subiendo hasta agarrar sus pechos grandes y duros con vehemencia-,eres preciosa.—murmura contra su boca—.estas curvas… me vuelven loco.–Vuelve a sus labios de los cuáles ya no puede despegarse– –Mmm.–Avril gime sin control. Nadie la había besado y tocado así, con tantas ganas, con tanta pasión, se deja llevar por la lujuria desmedida que este hombre delicioso le provoca. El sexo es apasionado, lleno de gemidos. Llegan juntos al clímax. Lo hacen cuatro veces más esa noche. En la segunda, ella lo monta como ninguna mujer lo hizo, el corazón de Nick late tan fuerte al tenerla así que siente que morirá, pero aún así jadea rogándole que no pare. ••• Al amanecer, Nick abre los ojos por la vibración del celular. Lee que tiene 25 llamadas perdidas. 20 son de Paula su prometida. Mira a Avril dormida, hermosa y desnuda entre las sábanas, y no siente culpa, ha sido lo mejor que le pasado en la vida, tanto que por un momento, se le olvidó que va a casarse dentro de un mes. No le debe una explicación a Avril aunque quiere dársela. Literalmente quiere dársela una y otra vez, tantas veces que nadie se lo puede imaginar. Pero prefiere irse sin decir nada, demasiado que explicar y él no es de dar explicaciones. Se viste en silencio y se va, cerrando la puerta con cuidado. ••• Avril despierta horas después. La cama está fría a su lado. Extiende la mano y no encuentra a nadie. Abre los ojos, mira hacía el lugar donde se supone estaba Nick, lo llama y no responde, tampoco lo hará, su ropa y zapatos no están en el lugar donde ella lo dejó hace unas horas. El vacío la golpea como un puñetazo. Las lágrimas regresan con fuerza. Se siente usada, vacía, el hombre maravilloso que la hizo sentir deseada por primera vez en su vida, se fue sin decir adiós. —¡Dios! otra vez sola… —susurra, abrazando sus rodillas contra su pecho. Mira la cartera donde está la carta que le dejó su abuela, esperando ser abierta. Ella no tiene ni idea de cómo su vida cambiará al hacerlo.Avril siente que el temor le invade cada molecula de su ser al estar frente a posibilidad de quedarse sin su hogar. -Señor espere, ni siquiera sabía que mi abuela había hipotecado el departamento. Por favor deme unos dias, consegui un gran trabajo, puedo pagar lo que sea, solo necesito una oportunidad para resolver esto.-El alguacil niega- -El plazo se cumplió, este fue el último que le dió a la señora, así que lo siento, tiene 20 minutos para recoger sus pertenencias personales. Todo lo demás, se queda. -No, por favor, no tengo a donde ir, por lo menos regaleme unos días. Le repito no sabía nada de esto. -Lo siento, pero debe desalojar el departamente en este instante, le aconsejo que no deje nada personal porque luego será difícil de conseguir.-Las lágrimas de Avril se aculan en sus ojos como si fueran a explotar, las rodillas le flaquean, el alguacil le hace señas de que se mueva, muestra su reloj de que el tiempo corre Avril se desespera sin saber que tomar primero. Corre com
Avri Intento abrir los ojos pero el dolor de cabeza no me lo permite, un zumbido me tiene mareada. -¿Angie?.-Pregunta alguien, su voz me es familiar. Intento mirarlo- -¿Papá?. -¿Qué?, ¿qué acabas de decir?. -Señor, ¿cree que debamos llevarla al doctor?, creo que tuvo una contusión.-Una voz masculina se acerca haciendo esta pregunta. Mi padre solo me está mirando. Sonríe- -¿Quieres ir al doctor?.-Pregunta papá, niego- -Estoy bien, gracias. -¿Por qué me llamaste papá, y cómo es que te pareces tanto a Angelica?. -Ella era mi… madre.-Sus ojos se llenan de lágrimas, nuestras lágrimas bajan al mismo instante- -¿Era?, ¿murió?.-Pregunta temblando de miedl. Afirmo-,no sé como sentirme, el amor de mi vida murió, pero tengo una hija. Es algo…—Suspira. Luego me mira-,eres hermosa, te pareces demasiado a tu madre.-Le sonrío- -¿Qué me pasó?.-Le pregunto- -Un coche casi te atropella. Creo que mejor te llevo a un hospital. -No, no es necesario, estoy bien.-Asiente- -¿Cómo me reconoc
Avril. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que me quedé dormida o me desmayé en el suelo, ya no lo recuerdo. Siento que la cabeza me va estallar, intento levantarme pero el dolor de mi costilla no me deja. Mi mente reproduce la patada que me dió ese maldito y me lleno de rabia, rabia conmigo misma por permitir que esto llegara hasta este punto. Hago otro intento, necesito llegar al baño. Sonrío al lograrlo. Camino tambaleante por el pasillo. El espejo me muestra el desastre que soy, Cara y ojos hinchados, un moretón en el lado izquierdo de mi rostro, el labio partido por la bofetada. En mis ojos se refleja un alma rota. Y no sé cómo repararla. Después de hacer mis necesidades intento no desmayarme antes de llegar a la cama, el deseo de tomar agua es más fuerte así que camino a la cocina. Mi mente traicionera, revive los momentos con Nickolae. Un nudo se forma en mi garganta. Nunca había hecho eso con nadie., y nadie nunca me habia hecho sentir así. El nudo no baja mientras camin
AvrilTe has dejado llevar por unas migajas de cariño, te refugiaste en alguien que fue como una estrella fugaz en medio de la tormenta atroz por la que estás pasando y estas, son las consecuencias. Volver a sentirte usada, inutil y desechable es parte de ello.–¡¿Pero por qué creíste que iba ser diferente?! ¡toda tu vida ha estado llena de desprecio, dolor, decepciones y humillaciones!. –El estómago se me revuelve por el alcohol de anoche, me levanto y corro hacia el baño. Vomito todo lo que tengo en el estómago, quisiera que también salga de mí todo lo que él me hizo sentir.Abro la ducha, me entro debajo y mientras el agua baja por mi piel, mis lágrimas bajan por mis mejillas.Después de la ducha, regreso a la sala, ordeno un poco, el timbre suena y abro la puerta—–Gorda mia, mi amor.-Jorge se presenta en mi departamento con un ramo de rosas rojas–,siento mucho la muerte mamá Rocío, te juro que me dolió no haber podido venir, no haber podido estar contigo.-Entra, me abraza. No
Último capítulo