Vanessa
Apenas llegué al casino, dejé mi bolso en el vestidor y me puse el traje ajustado y el delantal negro que olía a cigarro. Metí un par de cigarrillos en el bolsillo junto con el encendedor. Respiré hondo. Solo esperaba no encontrarme con ese hombre loco, tatuado y con ojos que parecían atravesarme. Caminé por el pasillo en penumbra, directo a mi zona de trabajo, cuando lo vi.
En la esquina, cerca de las máquinas, estaba Daniel. Por un momento, me sentí aliviada. Iba a acercarme, pero me