Dorian
Estaba furioso conmigo mismo. Sentía la necesidad de golpear algo, a alguien, lo que fuera, hasta que ese maldito enojo saliera de mi cuerpo. ¿Cómo era posible que ella me hiciera sentir así? Como si fuera un maldito acosador. ¿Y qué si lo soy? Si es por ella, lo soy con gusto. Pero que ni se le ocurra pensar que voy a alejarme. Al contrario, ahora más que nunca, la tendré cerca… le guste o no.
Primero intentaré hacer las cosas bien, con delicadeza. Pero si se niega, no me quedará de otr