La habitación principal de la mansión era amplia y elegante, pero a pesar del lujo que la rodeaba, Anne sentía una extraña calidez, como si el espacio se adaptara a lo que estaba ocurriendo entre ellos. No era la primera vez que estaban tan cerca físicamente, pero sí la primera vez que había verdadero deseo, no solo compromiso.
Alexander la observó unos segundos más mientras ella se acurrucaba en la cama, con la sábana cubriéndole apenas el cuerpo. Aún no podía creer lo hermosa que se veía así,