Anne se sentía ligeramente arrepentida por haber pasado la noche con él, aunque, en el fondo —más precisamente, en su corazón— algo le decía que no había sido un error. Aun así, no podía evitar el miedo a lo que pudiera venir después.
Había revisado algunos correos electrónicos y mensajes que una de las secretarias le había enviado. Al parecer, una de las inversiones a cargo de Edward no había generado las ganancias previstas. De hecho, las cifras reflejaban pérdidas millonarias. Al ver los núm