Un poco de redención para Katherine.

Pasaron los días, y cada uno de los testigos declaró sobre los delitos de aquella mujer. Pero, al ya encontrarse muerta, ¿cómo juzgar a un muerto? Eso era imposible. Con los dos actores principales fallecidos —el autor intelectual y el que pagó por el crimen— era impensable acusar o descubrir a quien colocó la bomba. Sin embargo, los peritos que habían asegurado que se trataba de un accidente sí fueron encarcelados, bajo el cargo de homicidio.

La tranquilidad en la familia comenzaba a restablec
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