Era el regreso. El día estaba soleado. El jet privado esperaba en la pista. Era momento de volver a la rutina: el trabajo, las reuniones de oficina y, sobre todo, enfrentarse nuevamente a la otra parte de los Lewis Benson.
El viaje fue tranquilo. Aún no habían decidido dónde vivirían, pero Anne tenía algo claro: no quería dejar su casa. Se sentía cómoda allí. Era grande, espaciosa y perfecta para trabajar los días que no quisiera asistir de forma presencial a la oficina. Además, sus recuerdos m