Un hombre llegó a la puerta de la mansión de los Lewis Benson. Su rostro estaba cubierto por la tensión y el miedo. Era el único testigo que había presenciado el asesinato de Jack Kart y traía consigo una misión que no podía postergar: entregar una laptop con todas las pruebas.
—Buenas tardes, busco a la señorita Anne Lewis Benson —dijo con voz apremiante al mayordomo—. O mejor dicho… entregue este paquete. Yo debo irme, no puedo quedarme más tiempo.
El mayordomo recibió el paquete, una mochila