Anne sabía que no tenía que temer, pero aun así se mostraba cauta. Decidió ir a la oficina. No iba a dejar que Eleanor pusiera un pie en la empresa, ni mucho menos. Al presentarse en ella, tanto Rose como Evan sintieron alivio.
El chico, al ver a su hermana, mostró una sonrisa verdadera en el rostro. Tenía unas ganas locas de verla. Rose frunció el entrecejo al notar el entusiasmo con el cual Evan reaccionaba ante la presencia de la jefa.
—Buenos días, chicos. Vengan, los espero en mi oficina —